El aceite de cocina usado es uno de los residuos más comunes en establecimientos gastronómicos. Sin embargo, cuando se desecha de forma inadecuada puede generar importantes consecuencias ambientales y operativas.
Un solo litro de aceite puede afectar grandes volúmenes de agua, además de provocar obstrucciones en redes de alcantarillado y aumentar los costos de mantenimiento de los sistemas de saneamiento.
La gestión adecuada de este residuo comienza con su almacenamiento seguro y continúa con procesos de recolección, transporte y aprovechamiento realizados por empresas especializadas.
Además de contribuir a la protección ambiental, una correcta gestión permite a las organizaciones cumplir con normativas vigentes y fortalecer sus políticas de sostenibilidad.
Implementar prácticas responsables en el manejo del aceite usado es una decisión que beneficia tanto a las empresas como a las comunidades y al entorno.